

A veces en el humor uno tiende a simplificar, a buscar ideas concretas, fáciles, efectivas, intentando ir a la esencia de las cosas. Se te ocurre algo, piensas que puede quedar gracioso, lo apuntas en la libretilla. Además, con el tiempo, te acostumbras a buscar en Google las cosas que se te ocurren, con el texto exacto y alguna variante incluso, para asegurarte de que más o menos no hay otros chistes iguales.
Intento ser prudente con estas cosas, pero muchas veces no basta con eso. Unos meses después de dibujar este chiste estaba leyendo el Ideal y había un artículo sobre Quino -que firmaba, si la memoria no me falla, Borja Crespo– que justo usaba la idea del chiste de Mafalda a modo de introducción. Imaginad la cara de tonto que se me quedó.
Esta mañana he estado leyendo a Gary Larson y me he acordado de esta batallita. Si alguna vez lo encontráis publicado en algún tebeo, quizás vaya con el pie de página de Homenaje a Quino, en plan intertextualización, aunque nunca haya leído a Quino y Mafalda sólo me suena verla en los pijamas y los dibujos animados.